CERDOS

CERDOS un cortometraje de Michael Labarca

Alguna vez escribí un párrafo de metáforas llenas de drama y desesperación, pensando que exageraba, que era la emotividad de una época venezolana, que probablemente no tenía la capacidad de predecir semejante cosa, y hoy, 2 años más tarde, mis metáforas cobran vida y me desgarran el alma.

Somos todos unos obesos, comemos sin control, nos llenamos la boca de cuanta porquería se nos apetece, llegamos al nivel mas vulgar del lambucio. Nos amarramos los ”pantalones” a como de lugar, aunque a nadie engañamos, estamos obesos y no podemos ocultarlo.

Nunca me verán haciendo cola, a menos que mi mamá me lo pida, porque la historia de nuestros viejos es otra y, ¿cómo le dices que no? si hacer la cola es lo correcto en esa historia. Y hoy fue uno de esos días, me volví a encontrar marcada, en cola, asinada y mendigando, en esta oportunidad, papel toalé.

Se nos dieron las 8 de la noche en espera, conseguimos estar entre los primeros, se arma el desorden, todos gritan y se acumulan frente al chino de voz ronca, diciendo en altavoz ¡estamos organizados! mientras dan un baile de suplicas y vulgaridades, intentando quedarse tan roncos como el pobre chino, que después de tantas amenazas dejó de vender.

¡Pero eran 8 rollos de papel toalé por 100bs! ¿cómo nos íbamos así? primero sin dignidad que sin papel ¿o no?

Y así quedamos, sin dignidad y sin papel.

IMG_8221.png

No conseguía como zafarme de tanta frustración, y es que si toda esa mala vibra lograse quitarse tan fácil del cuerpo como se cae el bendito número que te marcan en la cola, las cosas serían distintas pero ¡NO! Hacer colas para comprar papel es mil veces más denigrante que lavarme el rabo con el pote de la mantequilla. Y cuidado con creer que estoy hablando de denigrante como si me avergonzara hacer cola, porque no es eso lo que denigra. Es aquel paso que doy voluntariamente donde acepto perder mi paz, mi tiempo, mi paciencia y además mi capacidad de ingenio, para rendirme ante una cola porque prefiero secar mi trasero con papel blanco que lavarlo con agua y secarlo con paño.

¡Eso si que es denigrante!

Esta noche he terminado como las miles de familias que sólo tienen la opción de enfilarse por una miseria de comida. Cada grito desesperado por atención en esa cola me retumba el cuerpo como un terremoto. No puedo borrar toda la energía que acumula la calle, por más que nos enumeren y podamos regresar con la piel limpia para ser marcados, jamás dejamos de ser esas cifras, palabras y acusaciones que se nos han marcado con tinta por 17 años tras 16 elecciones y sabrá cada quien cuantas colas más.

Con cuanta velocidad se nos está nublando el panorama y seguimos ansiosos por comer desaforadamente. Nos llenamos la boca con quejas y titulares amarillistas. Creemos que ese sentimiento horrible que nos destruye por dentro es culpa de externos, pero olvidamos que la libertad es un plano espiritual, no existe físicamente, si sabemos que por naturaleza seremos esclavos, entonces podemos elegir de qué ser esclavos y sólo allí encontrarnos con la libertad.

Esta noche mi mamá y yo hemos regresado a casa desgastadas, cargadas de malas energías, con la creencia de que no merecemos pasar por esto, como ninguno de los que estaban con nosotros en aquel chino. Pero todos estábamos allí por cuenta propia.

Estábamos allí porque elegimos la modernidad, la esclavizante modernidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s